Arde, arde el cuerpo, el corazón.
Arde la mentira, arde la traición.
Arde el desinterés, el desencuentro.
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Se siente como si me arrancaran la piel de adentro del corazón, con una pinza muy pequeña, tirando de una puntita, lo suficientemente despacio como para que te vea desaparecer en el horizonte.
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Tengo un agujero, un hueco, como el que te comes con el auto y puteas. Así, entraría una persona adentro de mi hueco, entra una persona, pero no estás y el hueco sigue intacto en el medio del pecho.
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Que se vea como otra piel, otra persona que tenga la cara de tu traición, se nos permite errar. Pero ataste un nudo de marinero alrededor de mi garganta y no puedo ni tragar cuando pienso en vos.
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Día por día, despacio me dicen. Muchos libros, muchas voces, muchas letras, tanta teoría líquida y salada para aprender a caminar de nuevo y en la práctica no me llego ni a ver los pies.
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