Extraño tus pasos despreocupados muy
temprano por la mañana, y tu paso apresurado cerca de las diez. Extraño tu
sueño de cansancio y tu insomnio después de mucho amor. A veces te imagino
llegando y silbando, a veces me imagino amando tu manera de avisar. Me esfuerzo
por no olvidar el ritmo de ese silbido pero me esfuerzo aún más para guardar tu
perfume en mi memoria. Extraño esas caricias a las que les poníamos nombres
ridículos, y los besos que me dabas cuando creías que yo estaba dormida.
Extraño tus labios, tu boca tan particular y detesto la frustración de no
tenerte más amándome hasta el final.
Te sueño tragándome como todas esas
noches pasadas. Te sueño odiándome y me odio por estar acá. Te sueño borracho y
amándote como te odiaba. Me sueño feliz a tu lado antes de despertar. Te odio
por existir, pero más te amo con este dolor. Te extraño tanto que me hace daño porque mi alma se quedó ahí con vos… Con el río como paisaje, en cada vagón del tren,
en cada abrazo, en cada noche de Rola. El miedo a caer se
dilata cada vez que apoyo la cabeza en la almohada y la herida se hace más
profunda cada mañana que despierto en otra cama.
Soñar solo es otro escape hacia el infierno s i n vos.
Soñar solo es otro escape hacia el infierno s i n vos.