martes, 22 de septiembre de 2015

Diálogo conmigo después de un mal sueño

-Buen día.
-No son tan buenos, ¿no te acordás lo que soñamos?
-Si, obvio que me acuerdo, somos piscianas. ¿Pero te vas a tirar abajo por eso?
- Es más fuerte que yo.
-Fue sólo un sueño, y él es sólo una persona. Como nosotras.
-Él es más que eso, no lo entenderías. Yo tampoco lo entiendo.
-Y si no lo entendés, ¿por qué te hacés tanto problema?
-Lo decís como si no me conocieras. Se escapa a la razón, desborda al corazón. No lo puedo controlar y eso me hace rozar la locura. Ésa no soy yo, no puedo serlo.
-Y no lo seas, alejate. Aunque tenés que admitir que lo enfermo está en tu esencia.
-No podría alejarme, sería como abandonar una parte de mí, de esa esencia que vos decís.
-Pero así no sos feliz, lo único que logras es enfermarte aún más.
-No sé, por momentos sí. Me hace sentir infinita, como si él fuese la respuesta que tanto tiempo busqué y eso se convierte en un martirio.
-¿Y eso no es lo que te gusta a vos? Sufrir sin razón aparente, o por motivos insignificantes...
-¿Eso te parece insignificante?
-A mí sí, pero es notorio que a vos no. Lo que no entendés es que él es sólo una persona, como vos y yo. No es más que nosotras.
-Pero es como yo y eso, ¿no te parece suficiente?
-Yo soy como vos y no te basta con eso. ¿La respuesta a qué decís que es él?
-La respuesta a la pregunta que se hacen todos, qué es el amor.
-¿Y qué es el amor?
-Él. Sus ganas de vivir, su manera de hacerme sentir infinita siempre, su compañía, su barrio, su casa, sus ojos, su música, su cuerpo, su mentira y su realidad. Todo en él es amor, como nunca antes vi. Y es tan sano que no puedo evitar las ganas de querer contagiarlo, a pesar de saber que si lo contagio lo mato.
-Estás como entre la espada y la pared. Entre vos misma y el amor. ¿Qué vas a hacer?
-Me voy a sacrificar, quizás su amor pueda curarme.
-¿Y si no te cura?
-No es el amor para mí.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Te busqué

En 119 cigarrillos, en la misma canción una y otra vez, en cada nota, en cada letra, en cada mueca, en cada espejo, en cada amigo, en cada flor, en cada flor marchita, en cada pétalo caído, en cada espejo, en cada pestaña, en cada mirada, en cada paso, en cada abrazo, en cada minuto del reloj y en cada minuto de mi corazón. En cada perfume, en cada estrella, en cada lágrima, en cada carcajada, en cada reniego, en cada almohada,  en todas las mayúsculas, y las pocas comas. En cada sol, en cada nube husmeé. En cada teja, en cada techo; en cada teja de cada techo. En la noche, en el amanecer, en todas las madrugadas habidas y que no pasaron… te busqué en cada foto, en cada año que pasó mientras sentía tu perfume pasado desde acá.

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...