martes, 23 de junio de 2015

Así no más

No sabría decirte qué es lo que siento por él. Sólo te puedo contar que anoche dejé de sentir mis latidos cuando lo abracé y que mis piernas fueron las que más bailaron en el lugar. Sólo te puedo contar lo segura que me siento en su mirada y lo que me duele verlo, con suerte, una vez al mes. Pero aún más me duele saber de su dolor y no poder tocarlo ni hacerlo mío como antes.
Creo que no me duele que ahora de cierta forma lo comparta con vos, el tiempo te da el derecho que a mí no… Creo.
Creo que me duele, por él, que entre ustedes dos no se pueda hacer nada al respecto, que lo roto no se pueda arreglar cuando el tiempo, la vida, dice mucho más.
Sólo sé que me siento perdida en el medio de dos personas para las cuales nunca fui nada ni nadie, pero que rompieron mi nada y mi oscuridad.


Y así me quedo yo: rota, sin saber decirte lo que siento pero sintiendo de más.

domingo, 14 de junio de 2015

Me dijo

“No te mates” me dijo. Y por primera vez en mucho tiempo no quise hacerlo. Lo más curioso es que no quería seguir viéndolo, pero me quemaban las ganas de cogerlo fuerte, y de chuparle la vida.
Quería pensar que no iba a funcionar, pero no podía. Todo iba muy bien, más que de costumbre. No me importaba tocarle el bulto en plena peatonal, ni que él me tocara el culo cruzando una avenida. Si nos hubiesen visto… Éramos tan lindos juntos que lo efímero envolvía cada segundo que superaba al anterior, y eso era tan triste como saber que todavía mi corazón no estaba liberado; sin embargo ya estaba cometiendo otro crimen.

“No te mates” me dijo. Y me quebré en el umbral de la vida, sin saber para dónde mirar, si entrar o salir, si volver o marcharme, si pensar o soñar; si ser o desaparecer. Por primera vez en mucho tiempo no supe qué hacer.

sábado, 13 de junio de 2015

¿Encontré?

Siempre sufrí. Nunca supe realmente el motivo, pero sufría, me dolía. Cuando lo conocí vi que el también sufría, y que sufría como yo. Lo sentía, y el tampoco sabía por qué. Desde el primer momento quise amarlo y compartir mi sufrimiento con el suyo. Quería hacerle saber que no estaba solo como él creía. Quería contarle que yo sufría como él. Pero sobre todo, quería amarlo.

Y lo hice. Lo amé con cada parte de mí. Lo ame con todo mi dolor. Pero no era ése dolor que él pensaba. Decían que el mío estaba enfermo, pero nunca supe bien que era eso que decían que tenía.

Sólo supe amarlo con mi dolor porque eso era todo lo que tenía. Y encontré al amor, en su dolor, encontré la luz de mi oscuridad y a la sombra más grande.


Yo encontré al amor, a mi amor, y era él. Pero el no encontró al suyo.

lunes, 1 de junio de 2015

¿Voy?

Con mi corazón encadenado al pasado, caminando, mirando al frente; voy.
Con un whisky en la mano izquierda, y un cigarro en la derecha; voy.
Mirando culos y bultos, sin querer mirar; voy.
Un poco caliente, un poco excitada. Un poco con ganas, a punto de apretar el gatillo; voy.
Pensando en la noche anterior, y en ese orgasmo celestial; voy.
Pensando en él que me quiere tanto, y en él que nunca me quiso; voy.
Deseando un baño caliente que arda hasta el placer; voy.
Temblando del frío de no saber, de no saber nada; voy.
Con la eterna resaca y el infernal ardor de horas inmundas; voy.
Cantando una canción de condena, voy.
Obligándome a olvidar, presionándome para no pensar; voy.
Rezando, creyendo, implorando, soñando como nunca antes; voy.
Porque sé que al final voy a llegar sonriendo, aunque me obligue a hacerlo; voy.

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...