Me encuentro una vez más desayunando un cigarrillo, mirando un punto fijo y pensando tantas cosas que no entiendo ninguna.
Tantas dudas entre una sola certeza: el amor.
Lo que siento en el pecho es mi verdad y dormir en tu abrazo es lo único que quiero.
Amé antes, amé sin saber que no sabía hacerlo, las canciones de amor ya tuvieron significado antes de conocerte. Pero vos me despertaste, me hiciste abrir los ojos, me hiciste querer amar bien.
Me odié como nunca antes por ser lo que soy, no supe convivir con mis fantasmas, me dejé manejar por ellos.
Qué mas quisiera ahora que vos me dijeras que me amas, que todavía te queda paciencia y que preferís tu vida conmigo que vivir sin mí.
Quisiera que me dijeras que todo esto va a pasar, que mis fantasmas se van a dormir y que vamos a estar bien.
No puedo seguir haciéndote caer en mis grietas, en mis heridas, cuando vos no las generaste.
Las lágrimas no dejan de caer, pero se secan en mis mejillas y finjo una sonrisa, porque de eso se trata, de no mostrar el dolor, de no ser débil y seguir.
Y en este preciso instante siento esa ansiedad y desesperación como cuando uno de los dos se aleja en un viaje lisérgico. Como si tuvieras un pedazo de mi corazón.
Te pertenezco, y no importa lo que hagas o lo que hayas hecho, una parte mía siempre va a estar con vos.
Y solo imagino una escena, vos llegando y rompiéndome entera a besos y hundirnos en una cama como si fuera el último día de nuestras vidas y lo estuviéramos viviendo juntos. Juntos hasta el fin, habiendo visto nuestras mierdas y oscuridades y eligiéndonos igual.
Qué raro es tener un solo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y un solo nombre en los labios: el tuyo. Desde lo profundo del alma, hasta los dientes. Un nombre que se repite una y otra vez, casi como un mantra o una plegaria.
Viví de tu ternura, de tus caricias y en tus abrazos, atrapada, aprisionada y absorbida por todo lo que venía de vos, de manera tal que no me importaba si era de día o de noche o si tenía que ir o volver; porque lo único que quise con locura era vivir en tus brazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario