jueves, 19 de diciembre de 2013

Época y lugar

La vida es como una secuencia de imágenes. Posamos para la foto, generalmente sonriendo, cuando en realidad estamos sufriendo; estamos fingiendo. Pretendemos estar bien, con nosotros mismos y con los demás. Pretendemos estar bien todos nosotros, que sentimos, que sabemos, que nacimos en la época y el lugar equivocado. Por eso vivimos fingiendo. Y vivimos de nuestros recuerdos y de lo que hacemos de ellos. Elegimos como recordar y el orden de esos recuerdos, hacemos una secuencia de ellos. Como más nos guste, como mas cómodo nos parezca. Porque al fin y al cabo eso es lo que buscamos. Comodidad. Elegimos basarnos en historias, en fantasías, en cuentos, en películas, en libros, en mentiras. Porque ellos cuentan los que nos gustaría vivir y lo que no. Lo cuentan de la forma que nos gustaría contar nuestra historia. Elegimos basarnos en esas mentiras, recordarlas, imaginarlas, repasarlas, sin tener el valor de luchar y vivir nuestra propia historia, por el simple hecho de haber nacido en la época y el lugar equivocado, o de así sentirlo. Preferimos sentirnos cómodos conociendo historias de mentira, imaginándolas como propias. Nos sentimos cómodos mirando la vida desde afuera, cuándo en realidad estamos confundidos. Nos sentimos cómodos cuándo en realidad duele, y no lo queremos ver. Duele el no tener el valor suficiente para vivir nuestra historia. Y lo sabemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...