Creo en la
excepción. Creo en la compañía de la soledad. Creo en el perfume de los
azahares y en el
a z a r
también. Creo que quizás el hogar sea este viaje
constante y que el placer está
en vivir este vaivén de amargura, dolor y risas. Creo que el tiempo es sordo.
Creo en los para siempre eternos tan relativos como el infierno en invierno.
Creo en las sonrisas y en el cinismo. Creo en la realidad de los sueños. Creo
en el perfume de tu piel, en la eternidad que nos presenta la playa y en el mar
muerto. Creo en el placer de fumar un cigarro una noche de nostalgia. Creo en
las historias de amor. Creo en los latidos de mi corazón cuando se me suben a
la cabeza y en las lágrimas de felicidad que ocultan uno que otro dolor.
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