Me dolía el sueño
como si me hubieses tirado
con un cactus por la cabeza.
Ya no había bicicletas,
solo colectivos.
Ya no llovía,
la gente coleccionaba paragüas.
Habías roto el espejo
con el martillo que te regalé,
la repisa seguía intacta.
Tus bolas olían a café
las quería chupar
como chupo la bombilla
del mate rosa de mi mamá.
Pero los cactus están muertos
la bici pinchada, el saldo negativo
de mi ciudadana.
La tormenta eléctrica de anoche
y las calles inundadas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
anónimo
No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana? Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...
-
"¿Habrá piedad para los que escuchamos a todos y no entendimos a nadie; para los que la soledad no nos dio un jaque de muerte ni el amo...
-
No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana? Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...
-
Me encuentro una vez más desayunando un cigarrillo, mirando un punto fijo y pensando tantas cosas que no entiendo ninguna. Tantas dudas ent...
No eres Bukowski, solo eres una borracha ocurrente.
ResponderEliminar