miércoles, 17 de octubre de 2018

Miércoles 17

Me dolía el sueño
como si me hubieses tirado
con un cactus por la cabeza.

Ya no había bicicletas,
solo colectivos.
Ya no llovía,
la gente coleccionaba paragüas.
Habías roto el espejo
con el martillo que te regalé,
la repisa seguía intacta.

Tus bolas olían a café
las quería chupar
como chupo la bombilla
del mate rosa de mi mamá.

Pero los cactus están muertos
la bici pinchada, el saldo negativo
de mi ciudadana.
La tormenta eléctrica de anoche
y las calles inundadas.

1 comentario:

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...