Ya olvidé.
Olvidé que te conocí, y que me conociste.
Olvidé las charlas, los debates y las discusiones.
Olvidé tus chistes y las risas.
Olvidé tu voz; tu olor y tu almohada (siempre iban de la mano).
Lo olvidé a tu gato de guerra observándonos desde la ventana.
Olvidé tus vicios que de a poco iban siendo míos.
Olvidé que te quería, y también que me querías.
Olvidé que me entendías y dejé de entender a tus arrugas (líneas de expresión).
Tu arte también se fue de mi memoria, y tus rayos de sol se nublaron en mí.
Tu acento francés fingido me empezó a parecer ridículo; y dejé de adoptar las cosquillas.
Me olvidé de tu cara, tus cejas, tu barba y tus patillas.
Me olvidé de tus abrazos también.
A tu hermano José lo dejé de recordar, junto a Pipo, Pecocho y tu mamá.
A tu dibujo lo dejé con los recuerdos que ya no existen.
Pero la promesa de que volverías sigue pegada en mi pupila; porque me olvidé de olvidarte.
domingo, 18 de enero de 2015
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