Empezar como cuando nos dormimos, o cuando nos enamoramos: lentamente, y después de golpe.
Marcando el ritmo de una canción muy profunda, pero sin sentido.
Precipitándome con una sombra, con una brisa... como un susto.
Tratando de adivinar las ideas que dan vueltas en tu gorra y se enganchan con tu pelo.
Empezar lentamente, como cuando nos dormimos o nos enamoramos.
Con ilusión.
Respirando la cama.
Imaginando los sueños que nos gustarían soñar y los lugares que podríamos visitar.
Y de repente ocurre.
Caemos.
Caemos en el sueño profundo.
Caemos sin siquiera poder estirar la mano.
Y todo el amor se concentra en una lágrima de resignación que cae sobre la almohada.
De simple resignación hacia el amor.
"No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero sí eliges quién te lo hace."
domingo, 5 de abril de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
anónimo
No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana? Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...
-
"¿Habrá piedad para los que escuchamos a todos y no entendimos a nadie; para los que la soledad no nos dio un jaque de muerte ni el amo...
-
No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana? Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...
-
Me encuentro una vez más desayunando un cigarrillo, mirando un punto fijo y pensando tantas cosas que no entiendo ninguna. Tantas dudas ent...
No hay comentarios:
Publicar un comentario