sábado, 25 de abril de 2015

¿Qué se siente ser dios?

¿Qué se siente ser dios? Le pregunté. A lo que me respondió agarrando el vaso con la mano derecha, tomando un sorbo, mirando el fuego. El fuego que él mismo había iniciado.
 Mi corazón no se olvidó de soltar ningún latido. Podía ver a las mentiras ajenas golpeando la puerta. Y sentía sus ganas de abrirla. Lo hizo.
Con la cabeza en alto, pasaron sin decir una palabra.
Él las observaba desde lo alto, sin parpadear, fingía respirar.
Yo había dejado todas las lágrimas en un insomnio no tan lejano. A veces sentía sus tormentas en la vereda.
Mientras que él, en su palacio, disfrutaba del sol.
¿Qué se siente ser dios? Le pregunté en verano. Cerró los ojos y sus pestañas me soplaron una brisa de invierno.
Con sólo mirar sus ojos podía ver el cielo. Con sólo tocar su piel podía sentir el calor del infierno.
Yo era una simple mortal, capaz de cruzar el océano con tal de verlo bailar.
Yo era una simple mortal, haciéndole preguntas a dios. Algo tan simple como eso, no me convertía en más que una simple mortal.
¿Qué se siente ser dios? Le pregunté.
Me besó y desapareció. Se desvaneció.

A  veces lo sueño, desde mi palacio, como un simple mortal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...