“La cabeza de uno funciona como una especie de periscopio.
No puede abarcar demasiados pensamientos, demasiados sentimientos conscientemente.
Hay como una mirilla por donde observas, y donde te situas a tu pregunta.
Si yo
empiezo a necesitar de las personas, me junto con las personas, no pasa mucho
más que eso.
Ahora, cuando las personas no coinciden con uno lo que hay
que hacer, creo yo, es correr la mirilla de ese lugar. Pero no se puede
mientras estás necesitando esa necesidad de la otra persona, incluso. Entonces,
lo que hago a veces es, una doble vida, una doble línea. Busco experiencias
parecidas. No me juntaré con mis mejores
amigos pero salgo con uno que otro tipo, me voy
a alguna reunión de algo, como para, si bien no sacias el hambre,
masticas un chicle. No para creerte que esa falsedad te va a estar salvando,
sino para que no sea tan ardua la ausencia, no sea tan dura.
Cuando eso termine, si, vuelve a aparecer la necesidad muy
fuerte, pero hay tránsito en eso. Mientras ocurre ese tránsito voy buscando la
forma de anclar algo propio, que es escaparse del territorio, escaparse de la
mirilla. Empiezo a leer algo nuevo, busco alguna película, busco, busco algo
que tenga una cuerda hacia mí mismo, algo. Manoteo, manoteo entre diferentes
cosas, hasta que algo engancho, y de repente, de nuevo estoy conmigo.
Hasta que en algún momento, los amigos que uno está
necesitando coinciden.
Eso es lo que a mí me funciona cuando quiero estar bien.
Ahora, ¿Cómo hace uno para querer estar bien? Para eso no tengo realmente una respuesta.”
Ahora, ¿Cómo hace uno para querer estar bien? Para eso no tengo realmente una respuesta.”
-Gustavo
No hay comentarios:
Publicar un comentario