martes, 5 de mayo de 2015

Algunas veces

Algunas noches entiendo, otras no tanto.
Algunas noches lo acepto, o me resigno. Todavía no sé.
Algunas noches me duermo, y te encuentro en mis sueños; ahí es cuando prefiero la realidad, para poder manejarla hasta donde mi cabeza lo permita.
Algunas noches cuando me acuerdo sonrío, otras, la nostalgia es más fuerte.
Algunos amaneceres se sienten morir, pero la tarde, a veces, me da la mano.
Algunas noches invaden mis días. Algunos días parecen no tener  fin.
A veces maldigo al reloj. Pero no reniego del tiempo, mi fiel amigo y compañero que a veces se disfraza de maldad pero que siempre me mira con ternura al final de cada capítulo, de cada día y cada sueño.

Algunas noches te extraño, pero ya no son negras...  Ahora sólo son oscuras, como solían serlo.
A veces, cuando te extraño, me imagino tu sonrisa de los sábados, la de esa foto en la que no quisiste salir, esa sonrisa que alguna vez me quisiste regalar; y me doy cuenta que esa sonrisa ahora es de los sábados, de la fotógrafa y, a veces, de los recuerdos que guardas en cada moretón, que con el paso de los días se van borrando sin que le importe a nadie más.

Algunas noches te extraño, pero ya no son negras...  Ahora sólo son oscuras, como solían serlo.


“… Esa vieja tristeza satisfecha de volver a ser el de siempre…”

No hay comentarios:

Publicar un comentario

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...