lunes, 18 de mayo de 2015

La carta que nunca envié - Parte II

Gracias por haberte ido, ahora sólo espero que no vuelvas. Porque sé que si lo haces yo voy a estar, como lo prometí. Y porque voy a estar dispuesta a entregarte todo como nunca antes, aunque no quiera. Aunque me haya quedado sin nada sólo con amarte… Con amarte mal.
Y ahora que no tengo nada puedo entenderte. Entiendo el vacío que te quedó por amarme bien, demasiado bien. Aunque mi vacío sea por hacerlo mal. Son vacíos por amar. Y por eso te entiendo. Entiendo que no quieras volver, espero que no lo hagas, aunque en el fondo me gustaría que sí, a pesar de que yo tampoco quiero volver. Porque ya lo intenté y sólo sentí la amargura de un amor que ya no es, y la sentí porque fue amor y fue una casualidad, fue la casualidad más hermosa haberte conocido.

Esa casualidad ahora está rota. Se rompió cuando desconfiaba y no quería mirar. Cuando dejaba que los límites se hicieran pequeños, tanto que no los veía. Cuando nos mentía diciendo que todo estaba bien.
Y al romperse nuestra casualidad se quebró también nuestro amor, y nosotros con él.
Dejamos de ser nosotros, y por eso también fue. Porque dejamos de ser los mismos, y no podíamos amarnos si no nos conocíamos, no podemos amarnos si no nos conocemos. Y las ganas de intentarlo también se fueron, desaparecieron. Porque ahora desconocemos lo que es querer intentarlo porque lo quisimos demasiado cuando no debía ser.

Debo confesar también que no quise hacerlo. Pero tengo mis motivos: tenía miedo, terror, dudas, inseguridades. No sabía cómo hacerlo, y me sentía cómoda con la rutina esa de querer estar mal.
Debo confesar que sabía que este momento iba a llegar, que no por nada quería pasar cada minuto a tu lado, y que las reconciliaciones eran lo mejor y hacían que mi amor por vos compita con el sol. Que quería ver todas las películas y series que decías, de verdad quería, pero prefería mirarte a vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...