Con la bolsa
de pan en la mano izquierda y ese cigarro eterno en la derecha te veo caminar
como si no hubiese final.
Me contaron que te vieron nadar por el verde de acá no más, con tu pelo largo color algodón, con esa raya al costado, tan elegantemente impresentable diría cualquiera; pero porque nadie ve que, aunque no laves la campera, a la camisa siempre la llevas como nueva.
Con todos tus kilómetros caminados, tantas calles cruzadas, y tantas personas que fingís no mirar.
Tantos fantasmas que te acompañan a cocinar cuando llega la hora de la comida, y tantos otros que se deben sentar a la mesa con vos cada noche. ¿Será por ellos el color de tu pelo? ¿Será por ellos que siempre vas tan bien vestido? ¿O será por ese amor que te prometió volver?
Y vos lo único que haces es confiar. Lo único que haces es caminar. Tratando de crear la casualidad de tu vida, cuando tu cabeza sabe que ella ya no está pero tu corazón, paradójicamente, parece un soldado empedernido…
Me contaron que te vieron nadar por el verde de acá no más, con tu pelo largo color algodón, con esa raya al costado, tan elegantemente impresentable diría cualquiera; pero porque nadie ve que, aunque no laves la campera, a la camisa siempre la llevas como nueva.
Con todos tus kilómetros caminados, tantas calles cruzadas, y tantas personas que fingís no mirar.
Tantos fantasmas que te acompañan a cocinar cuando llega la hora de la comida, y tantos otros que se deben sentar a la mesa con vos cada noche. ¿Será por ellos el color de tu pelo? ¿Será por ellos que siempre vas tan bien vestido? ¿O será por ese amor que te prometió volver?
Y vos lo único que haces es confiar. Lo único que haces es caminar. Tratando de crear la casualidad de tu vida, cuando tu cabeza sabe que ella ya no está pero tu corazón, paradójicamente, parece un soldado empedernido…
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