sábado, 9 de enero de 2016

Con una promesa pegada en la pupila

Dejé de creer, y no porque así lo quise aunque lo quería. Dejé de creer porque me obligué a dejar de sentir porque quería que me dejes de doler así.
Dejé de esperarte y ahora el tiempo no pasa, y un día parece eterno y tres semanas.
Te dejé ir y me fui para no perdernos en el camino a ninguna parte y encontrarnos alguna vez en el camino a algún lugar.
Empecé a resentirte, a sentirte demasiado.
Te negué y luche más que nunca conmigo misma para odiarte. Perdí.

Entendí que el amor que nos une va más allá de esta vida mundana que renegamos de vivir.
Entendí que detrás del amor que nos une está la vida que nos desvivimos buscando.
Descubrí que es injusto sentir tanta vida en un amor así.
Entendí que vale más perder la vida buscando la vida en otro lugar que perder este amor por miedo a vivir. Por eso elijo la memoria y guardarte en los recuerdos que de a poco me voy forzando a olvidar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...