sábado, 14 de mayo de 2016

After routine

Entró "súper nervioso", como decía él que le decía, hecho unos 160 centímetros de nervios y angustia.
" Estuve llorando" dijo. Y yo ahí, diminuta, en esa habitación de hotel sentada junto a la ventana con ya dos rayas de merca y un cigarro en la mano, plena al saber que tipos así, Reyes y esclavos, eran hijos también. Después de pensarlo un rato (diez segundos tal vez) la idea de que fueran algo más que hijos parecía absurda y ahora podía bailar delante de ellos o colgarme mirando el techo.. Tranquila.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...