martes, 17 de mayo de 2016

Memoria perdida

Naturalmente la noche llegaba y con ella la falta de deseo si mi amiga alcalina no estaba. La repugnancia y los recuerdos de noches anteriores y ajenas a él me atormentaban. Pero más me atormentaba el asco de oler su perfume que dibujaba en el aire esa palabra tan temida y sufrida por mi: amor.
El vértigo no me dejaba dormir, y mi amiga alcalina tampoco ayudaba. Pero ese polvo nos regalaba sonrisas y me hacia desearlo de vez en cuando... Entonces esa palabra me acariciaba, pero muy de vez en cuando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...