miércoles, 10 de febrero de 2016

Infinito II

El era un alma joven
de otro tiempo
en un cuerpo avejentado.

Su voz con un perfume añejo
no era tan agradable...
Pero era.

Siempre lo más atractivo
para esta oscuridad,
no fue la luz,
sí un s e r.

Al final del infinito
nos volveremos a encontrar
porque
ahí
es donde
se encuentra uno
con los irremplazables.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

anónimo

No calaste hondo como otros. No conozco ni tu cara. Alguna vez habrás volado cerca de mi ventana?  Habrás amanecido conmigo y no me enteré? ...